Conferencias


"Empieza por hacer lo necesario, luego lo que es posible, y de pronto te encontrarás haciendo lo imposible..."
-- San Francisco de Asis


"En el mundo se producen anualmente 100.000 fuertes tormentas. 10.000 inundaciones o fuertes crecidas. Miles de deslizamientos de tierras. Más de 100 sismos destructores. Cientos de incendios forestales. Varias decenas de huracanes, ciclones, tifones y tornados, erupciones volcánicas y períodos de sequía.

Pero sólo una vez, hace 35 años, un avión se estrelló en la cordillera de Los Andes permitiéndonos Dios a un grupo de uruguayos, sobrevivir para, - parafraseando al gran poeta austríaco Rilke – demostrar que “el amor de un ser humano por otro es tal vez para cada uno de nosotros la prueba más difícil, el más elevado testimonio de nosotros mismos; la obra suprema de la que todas las demás sólo son preparativos”.

Carlitos Paez : Expedición a Los Andes Febrero 2002Así sobreviví al dolor de ver morir a quienes más quería – probablemente los mejores de nosotros-. Sobrevivir hasta casi desfallecer de hambre, “esa otra loba”, que nos acorraló en una jaula de montañas y nieve sin límites a la vista. Sobrevivir a la falta de respuestas físicas adecuadas para intentar luchar. Sobrevivir a la certeza de que ya nadie nos buscaba al cabo de diez días de habernos estrellado. Sobrevivir a la convivencia diaria con la muerte. Convivir a la intemperie sólo con la fe, que una vez más, movió montañas para cedernos nuevamente el paso a la vida que creíamos perdida. Sobrevivir para ser capaces de encontrar liderazgo, unión de grupo, solidaridad, toma de decisiones que eran la vida o la muerte, coraje y audacia para en las condiciones más adversas creer que no te podés dar por vencido ni aún vencido.

Que trémulos de pavor había que sentirse valientes, porque todos dependíamos de todos y cada uno sabía que era responsable de la vida del otro. Que a pesar de todo, la vida era lo mejor que conocíamos y había que aferrarse a ella con uñas y dientes. No nos íbamos a echar a morir sin presentar batalla porque nos arrebataron todo, incluso las vidas de quienes amábamos, pero ninguna circunstancia pudo quebrarnos la Fe.

Una intangible muralla que fue el escudo del alma para lograr el objetivo: VIVIR.

Y en eso estamos los que un día nos estrellamos en un avión para morir en Los Andes y aprendimos que si Dios nos había regalado un día más después del accidente era para llorar a nuestros muertos y rescatar a nuestros vivos. Así lo hicimos hace 30 años. Así lo volveríamos a hacer ahora en iguales circunstancias porque ante el desafío más alto que nos tocó vivir, justamente eso, “nos tocó vivir”, y lo logramos por nosotros mismos. Ni el dolor, ni el hambre, ni las inclemencias, ni la inmensidad de montañas y territorios sin fin nos hizo bajar los brazos porque Dios sabía que eran brazos que amando, iban a volver a abrazar, a acariciar, a plantar semilla fecunda para que nuevos hijos reverenciaran la vida, la esencia misma de ser humano, acaso la mejor condición que poseemos para intentarlo todo. Aún aquello que parece imposible a la razón y a la lógica.

Busquen su Fe, hallarán montañas de nieve que se derriten y como en Chile “el musguito en la piedra” al que le cantó nuestra hermana Violeta Parra creciendo verde para anunciar que siempre hay una señal que anuncia la presencia de la vida."

"Se logran grandes cosas cuando el hombre y la montaña se encuentran"
-- W. Blake

 

 Carlitos Paez - conferencias@carlitospaez.com